Capítulo 30. Quiero seguir aprendiendo
-Estás muy callada. ¿Te encuentras bien?
Ámbar miraba por la ventanilla del auto mientras caía el sol por el horizonte.
-No puedo evitar pensar…
La tomó de la mano.
-¿Se puede saber en qué?
-Si prometes no enojarte de nuevo…
Marco la miró interrogativamente. Había olvidado que se había sentido molesto cuando ella habló de trabajar.
-Lo siento. Pero no estaba enojado. Confieso que puedo entender lo que te sucede con este trabajo, no es fácil separar las cosas y seguramente tendremos que seguir t