Capítulo 29. Última prueba familiar
El silencio entre ellos, y el arrullo del motor, la hicieron adormecerse. Se despertó cuando el auto se detuvo.
Estaba recostada sobre Marco, que la abrazaba.
Había soñado con una casita en el lago, unos niños corriendo y un hombre maduro a su lado, con ojos dorados y dulces.
Volvió lentamente a la realidad.
La inusual realidad que la atravesaba en el presente.
-Lo siento, me quedé dormida.
-No hay problema. Vamos, bajemos del auto.
Marco parecía pensativo. O tal vez era sólo cansancio. El f