Clara se voltea a ver en la dirección que salía esa voz, «sí, era ella». Clara confirma mentalmente su sospecha.
—Yoon-nim. —dijo Clara haciéndole reverencia.
—Querida Clara. —En tono irónico.
Clara levanta la mirada, si allí estaba muy regia, la madre de Yoon.
—¿Cómo ha estado? —pregunta por mera diplomacia.
—Bien, aunque podría estar mejor.
Clara no responde, ni finge interés en ello, sabía que, si preguntaba, le daría espacio a algún absurdo requerimiento y seguro tenía que ver con Yoon y ell