Para el septeto, el día transcurría diferente, como si el mundo exterior quedara suspendido dentro de la cabina de grabación.
—Perfecto, puedes salir —dijo uno de los productores a Namri para que abandonara la cabina de grabación mientras los demás esperaban su turno. —La voz quedó perfecta con ese nivel de profundidad, veamos ahora con el resto, pasa Jun Nok.
Mientras cada uno graba su parte el resto escucha atento, sobre todo Yuni, era tan perfeccionista consigo mismo que había repetido varias