—¿Nos van a tener aquí todo el puto día? — se quejó Mason en un gemido.
Eisdrache se encogió de hombros, sin dejar de jugar con el pequeño orbe de fuego que había hecho con su elemento. Luego lo dividió en dos, haciéndolos girar y hacer figuras de diferentes tipos. Cada figura le hizo sonreír levemente, jugando con ellas hasta que una le hizo perder la sonrisa. La forma de una pequeña mujer de pie en la palma de su mano hizo que sus recuerdos se remontaran a hace una semana.
Cuando Vaughan habí