Dos horas más tarde, después de Alquimia, cuando su clase ya había terminado y se dirigían al Salón de Banquetes para almorzar, Leevanna frunció el ceño, sintiendo el deseo de volver y buscar en las escaleras que conducen al ala de la enfermería.
Curioso, curioso.
—¿Tú qué piensas? — se sacó de sus pensamientos intrusivos cuando Freya le habló.
—Sí, lo que dijiste... Tengo que ir a alguna parte — y con eso, le entregó a Lhu sus cosas y comenzó a correr por el pasillo hacia las gigantescas puert