PAPÁ AL RESCATE. CAPÍTULO 58. Un juicio
Heilyn miró asustada a la puerta del baño donde estaba su hijo, y sus manos se volvieron puños de la impotencia.
—¡Tú no puedes estar aquí! —siseó—. El juez dijo que no puedes acercarte a Sian a menos que él lo disponga…
—¡El juez es un maldito idiota que no sabe el inmenso amor que una madre siente por su hijo…!
—¡Querrás decir: “por el dinero de su hijo”! —gruñó Heilyn—. ¡Lárgate de aquí, Sienna, lárgate porque te juro que lo que vengo guardando por seis años me lo voy a descargar en dos minu