PAPÁ AL RESCATE. CAPÍTULO 24. Una nueva escuela
Había muchos esfuerzos en conjunto ahí:
El de no sonrojarse.
El de poder despegar los labios y decir que ya se sentía mejor.
El de dejar de mirar al hombre porque recién despierto y todo despeinado era lo segundo más hermoso que había visto en su vida.
—¡Sí, sí! Perdón, estoy bien. Solo me asusté porque... Bueno...
—Porque no acostumbras a que ningún extraño se ande metiendo en tu cama sin permiso —comprendió Matt y le hizo un guiño antes de extenderle la mano para ayudarla a levantarse—. Tranq