CAPÍTULO 72. Una asesina
Nate llevaba el corazón acelerado. Hablar por teléfono con Elijah no había sido suficiente para mantenerlo tranquilo, y llegar al Barac Memorial y ver a todos sus hermanos abrazados fue como si una piedra enorme le oprimiera el pecho.
—No puede ser… ¡No puede ser, Matt! ¡No puede ser! —exclamó desolado mientras Matt lo abrazaba con los ojos llenos de lágrimas y todos intentaban mantenerse fuerte en un momento como aquel.
—Estamos juntos, ¿de acuerdo? Todos estamos juntos, Nate, vamos a salir de