CAPÍTULO 58. La peor traición
Tenía todos los ojos sobre ella. Todos los ojos y todas esas expresiones de incredulidad en la cara de sus hijos y de su marido, y el tono de rabia y decepción que salía de la boca de Nate.
—¡No puedo creerlo, no me cabe en la cabeza! ¡Tú lo sabes todo, maldit@ sea! ¡No creas que ya no nos dimos cuenta! —sentenció Nate furioso—. ¡Sabes todo lo que pasó y aun así apenas me viste intentar rehacer mi vida, fuiste a contarle todo a la bruja de Sienna!
Detrás de ellos se escuchó un sollozo ahogado y