CAPÍTULO 57. Una visita inesperada
Nate se quedó literalmente mudo cuando vio a Blair de pie en la puerta, no era como si no le hubieran avisado que ellos iban a ir, pero una cosa era esperarla y otra cosa era que ni siquiera había imaginado que llegaría así.
Iba enfundada en un vestido gris acero con una caída suave que le acentuaba sus pequeñas curvas, y en aquel momento lo único que podía pensar Nate era lo mucho que quería quitárselo.
Jamás la había visto tan bonita, al punto de que realmente le había disparado el corazón en