CAPÍTULO 59. Solo pídelo... y yo te daré todo
Sí.
La respuesta era simple y de dos letras, así que Nate no tuvo más remedio que soltarla porque esa era la pura verdad.
—Sí, nena, ya sé que me volví loco — susurró tomando las manos de Blair y llevándola al rincón más alejado de la habitación—. ¡Pero te juro que solo se me salió! ¡Es que no podía soportar que mi madre estuviera diciendo todas esas atrocidades! ¡No puedo creerlo, por Dios, no puedo creerlo! —murmuró y la muchacha pudo notar tanta tristeza en su voz que solo tiró de su mano y