CAPÍTULO 25. ¡Júrame que vas a cuidar a mi hija!
Había sido solo un segundo, un instante en el que el terror no solo ocurría en el auto de adelante, sino que se extendía a las dos almas que iban tras ellos en la camioneta. Elijah frenó maniobrando para no derrapar, y los dos hermanos se lanzaron en direcciones diferentes. Elijah hacia el tramo destrozado de barandal, y Matthew hacia la cajuela de la camioneta.
Sacó cuerdas de enlace y un segundo después, bajo aquel torrencial, su hermano lo veía lanzar un nudo perfecto contra el parachoques t