ARMIN
—Quiero hacerte una pregunta—nos damos una ducha,
—Si, claro amor—restriega mi espalda y dentro de la bañera me llena el cuello de besos.
—Samay, crees que si no tuviera esa actitud, las cosas hubiesen sido diferentes.
Me abraza uniendo mi mejilla a la suya.
—No lo se amor—responde—esa mujer era demasiado impredecible por lo que creo, jamás hubiésemos sido buenas amigas, como lo somos Malia y yo.
—Va veo—suspiro.
—Porque lo preguntas, que pasa.
—Te va a sonar raro y no quiero que te enoje