Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de vista de Rafe
La puerta de la celda se abrió. Entraron dos matones; ahora conocía sus rostros: el grande con la cicatriz en el labio. El pequeño, que no hablaba, solo observaba con ojos vacíos y sin vida.
"¡Levántate!", ordenó Rafe.
Me dolía el cuerpo al moverme; tenía las costillas rotas y el ojo derecho hinchado, cerrado. Me puse de rodillas y me apoyé







