C90: No te atrevas a desviar la mirada.
—Suéltala —exigió el hombre, sin ninguna intención de dar marcha atrás.
Zaid supo de inmediato que aquel hombre no conocía a Jordan, ni tenía la menor idea de en qué se estaba metiendo. Era solo un entrometido con buenas intenciones, pero sin la información suficiente como para comprender la magnitud de la situación.
Sin perder el tiempo, su mano libre descendió a la funda de su arma. En un movimiento fluido, sacó la pistola y apuntó con precisión quirúrgica. De pronto, el disparo resonó en el