C39: Eres un monstruo.
Reinhardt guardó el arma en su cinto y exhaló aire ruidosamente.
—Oye, campesino, ¿acaso quieres que te dé una buena razón para llorar? —recriminó con dureza.
Jordan no respondió en ese momento, solo siguió llorando. Reinhardt avanzó hacia él, dando pasos firmes, en lo que su paciencia se agotaba cada vez más.
—Termínalo ya. Basta de esta ridiculez —reclamó—. Actúas como un maldito mocoso y no dejas de llorar como un bebé. ¿Crees que soy tu nana?
Jordan respiró profundo, se limpió la nariz y apr