C214: Tú no eres quien decide eso.
La frase cayó como una piedra dentro de Jordan. Sostuvo el trapo entre los dedos, sin saber si debía usarlo o tirárselo a la cara. Se quedó allí, inmóvil, como si el tiempo se hubiera roto, como si no supiera cómo moverse después de eso. No entendía bien qué estaba esperando… quizás una mano cálida, una palabra en voz baja, un roce de su frente contra la suya. Algo. Lo que fuera. Pero no eso. No ese corte, no esa despedida seca, como quien da las gracias por un favor y cierra la puerta.
—¿Qué…