C158: Deja que me quede a tu lado.
El alma de Jordan titiló como una vela al borde de apagarse, sacudida por el peso de una promesa que no sabía si estaba preparado para hacer. Las palabras de Reinhardt no eran dulces, no eran suaves, eran reales… crudas, y sin embargo, tenían la ternura de alguien que por fin se desarma.
Jordan quería aferrarse a él, a ese hombre lleno de fuego, pero su pecho estaba hecho un nudo de contradicciones. ¿Cómo podía querer a alguien tan intensamente y temerlo al mismo tiempo? Sentía que su corazón e