Un despacho inmenso, el mismo al que ella había entrado mil y un veces después de que supiera lo que matrimonio arreglado, había rogado tanto en ese lugar porque ese matrimonio no sucediera que podía caminar por ahí a ciegas.
Tantos recuerdos vinieron a su mente solo para que al final, ella entrara una vez más estando casada con quien le pidió a su abuelo no casarla. Poco le importó.
—No diré nada más de lo que viene en ese contrato. No explicaré más y no harás más preguntas de las que tienes p