Pero, ¿qué era lo que estaba pasando en la sala donde la guerra estaba terminando? El señor Bennett no iba a resistir más lo que su propia nieta le estaba haciendo.
Y no era el hecho de que fuera su nieta, era el hecho que aquella mujer que estaba frente a él era la misma que estaba terminando con él, como si fuera su mayor enemiga, como si ahora se le olvidara que llevaba en sus venas corriendo la sangre de los Bennett, no importaba cuanto ella lo negara, jamás iba a ser capaz de quitarse