Siendo la mañana como cualquier otra, todo lo que se podía escuchar en ese comedor era el golpear de los cubiertos con los platos de cerámica en ese gran comedor que posiblemente podía ser para dieciséis personas cuando solo estaban sentadas dos, no había mucho que decir entre ellos dos, todo de lo que se podía hablar, se hablaba en la empresa, no había mucho que ellos pudieran compartir incluso si estaban por casarse.
Lo que el mundo afuera no entendía es que en el mundo donde el poder, el din