Uno, dos, tres, tres veces que el celular de Brandon había sonado sin parar y él no contestaba. Ni siquiera sabía en dónde lo podía encontrar o con quien, él simplemente se fue y ya, sin decir a donde. Cristal mejor que nadie sabía que no podía dejar las cosas así, tenía que hacerle recordar a Brandon que ese era el cumpleaños de Tábata y que el tiempo se estaba acabando.
Sin querer hacerlo, espero a que los sonidos de la llamada pasaran para poder dejar un mensaje de voz.
— ¡Brandon, ¿dónde es