El recuerdo había terminado. Brandon había llegado al lugar prometido, y como ella misma lo había dicho, como ella misma se lo había advertido hacer, ahí se encontraba Tábata, en lo alto de un edificio, quizá esperando por que una estrella fugaz le hiciera el milagro más hermoso de traer de vuelta a la persona que la había olvidado.
La culpa se instaló en el corazón de Brandon en el momento en que vio a Tábata ahí, sentada a la orilla del edificio.
—Tábata —llamó Brandon avanzando paso a paso h