Estábamos en casa, yo estaba acostada abrazada a mi ángel, mientras Damián supervisaba la obra, de repente golpearon la puerta
¿Sí?
Aggy, está lista la obra debes venir a recibir – me senté y Azzael se puso de pie, abrió la puerta y Damián estaba fuera con una sonrisa – Aggy te necesitan
Voy – salimos con Azzael, como siempre don Andrés hizo un excelente trabajo.
Gracias señora Agatha, lo mejor para nuestro cliente estrella. – yo sonreí – acompáñeme – recorrimos las piezas, todas estaban perfec