Amo el sonido de la victoria.
En el infierno estaba Lucifer en su oficina, leyendo los antiguos escritos buscando una solución el hechizo puesto por Dios cuando entró Azrael sin golpear. Lucifer levantó la mirada encontrándose con la sonrisa sarcástica de Azrael.
Que quieres – le dijo fríamente volviendo su vista a su libro
Vengo a buscar a un humano que retienes sin permiso aquí.
¿Un humano? – Lucifer se sobaba la barbilla – mmm descríbelo, tengo muchas almas en este lugar.
No te hagas el gracioso Samael, sabes muy bien de