Había pasado alrededor de 20 minutos de trayecto en silencio. Pero sentí un poco de curiosidad sobre el asunto de Susan y el burdel.
—Oye Azrael —llamé su atención y me miró rápidamente para luego volver a fijar su atención en la carretera —¿Qué sucedió con el burdel?
—Creo que está cerrado aún —estiró la mano a la guantera y sacó una cajetilla de cigarrillos.
—¿Y Susan?
—¿Qué con ella? —preguntó mientras lo encendía.
—Por tu culpa se metió en problemas legales.
—¿Por mi culpa? —rió mientras