—Debes estar totalmente segura de ello —insistió la mujer mayor.
—Estoy segura —afirmé aunque por dentro me sentía algo asustada.
—Sígueme —se levantó de la mesa y comenzó a andar. Algo confundida la seguí a través de la casa.
Llegamos a una de las habitaciones, el interior está oscuro, meramente iluminando por la cálida luz de las velas, dentro hay un sutil aroma a inciensos y el ambiente es algo sofocante.
—Siéntate aquí —la chamán me señaló un cómodo asiento como los que suelen usar lo