Capítulo 54: Un amigo que vale oro.
SĀO PAULO: CAFETERÍA.
—Hola amigo, ya estoy aquí esperaste mucho.
—No, solo llevo un café y voy por el segundo.
—Ja,ja,ja,ja, perdóname es que estaba ocupada haciendo unas cosas, pero bueno ya estoy aquí a qué se debe tanto misterio, te dije para que fueras a mi apartamento y no quisiste, me citaste aquí y eso me intriga.
—No quería distracción, así que apaga ese celular, no me extraña que empiecen las llamadas de tus admiradores.
—Está bien lo apago, habla,