22 - Huéspedes conflictivos.
Por otra parte, Anaís estaba acostada sobre el pecho de Ernesto.
— Fue asombroso — susurró ella.
— Lo fue… Realmente lo fue — respondió, dejando un beso en su cabeza.
— Bueno, debemos ponernos de pie. Debo revisar algunos documentos para ver si encuentro alguna cosa en contra de mi prima.
Ernesto guardó silencio por un momento, como si estuviera evaluando su respuesta.
— Yo te los conseguiré, si no te molesta.
— Eso sería de mucha ayuda, bebe… — respondió.
«¿Bebé?» Pensó Ernesto. Es un hombre i