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Las semanas pasaron rápidamente, y aún seguía pensando sobre el aborto, aún cuando trate de impedirlo. Mi madre me llamaba cada noche, diciéndome que era buena idea abortar.
Ver al doctor Mark tampoco me ayudo, todos los días verlo y saber que ahora estoy cargando a su hijo, y que él no puede saber que existe, es duro.
Ahogo mis penas cocinando en la cafetería y lloro siempre que hago mis famosas galletas que son un éxito en la cafetería. Al terminar, sé que tendré que regresar a la realid