Mundo ficciónIniciar sesiónEl miedo se le enroscó en el pecho a Severen, volviendo cada respiración entrecortada y superficial. La bolsa negra de plástico sobre su cabeza bloqueaba toda la luz; solo estaba pensada para cegarlo, no para asfixiarlo. Pero el pánico le arañaba la garganta y los pulmones le ardían como si se ahogara en aire.
—¡No puedo respirar! —gritó, la voz quebrada.Silencio.—¿Me oyeron? ¡No puedo respirar!Una voz calmada y fría habló a su lado… plana, sin prisa y m






