Mundo ficciónIniciar sesiónSe confirmó. La pequeña y estúpida esperanza de haber oído mal, de que la sangre en su ropa fuera de otra persona, se hizo añicos.
—Quédate aquí, ¿sí? Iré a ver qué tan grave es…—Quiero verlo. —La voz de Grasya ya no temblaba. Había un brillo afilado e inquebrantable en sus ojos.—Pero…—Aunque intentes detenerme, encontraré la forma de bajar. Helios dijo que ahora puedo salir de la habitación cuando quiera. Si quiero bajar ahora mismo, puedo hacerlo.






