Mundo ficciónIniciar sesiónLa penetró con más fuerza, la punta de su miembro golpeando su cervix con cada embestida seca. Los ojos de ella se pusieron en blanco. Él empujó otra vez, profundo y castigador, y ella sintió que ardía por dentro: electricidad recorriéndole desde los dedos de los pies hasta la raíz del cabello, cada centímetro de su cuerpo encendido.
Marcó un ritmo brutal y despiadado, follándola contra la puerta, su espalda deslizándose arriba y abajo de la madera al compás de sus embestidas.






