—¿Quién era al teléfono?
La voz de Helios sonaba fría y despreocupada. Removió el whisky ámbar en su vaso de cristal, se lo llevó a los labios y dio un sorbo lento, sin apartar la mirada de la pantalla del portátil. Estaba en su despacho privado de la villa, en una videollamada con Wolfe Virelli desde la sede de Farkas Apex.
Solo ellos dos, revisando inversiones y planes de expansión. Perseia llevaba días quejándose de que el trabajo de Vasileia se acumulaba y estaba harta de cargarlo sola.