Beta Luna:
Luego de jurar mi lealtad a la manada, volví a mi rutina de ser invisible. Mientras deambula entre el océano de personas que sólo me veían como “alguien que no debería existir”, un aroma a Ciprés comenzó a embriagar todos mis sentidos, perdí el control del cuerpo y me fui acercando a esa fragancia que me estaba haciendo perder la cordura, era la primera vez que Hera entraba en celo. Continué caminando embelesada hasta que choqué con un torso firme, al levantar mis ojos me encontré co