Molly
El cirujano me observa con atención esperando mi respuesta. Tohbías merece vivir, yo daría mi jodida vida por la suya si fuese preciso.
—No importa doctor, proceda con la cirugía —digo y siento lágrimas caer en mis ojos.
—Está bien señora, disculpe —habla y veo que sale de la habitación.
Veo a mi esposo en esa cama y todo mi ser se quiebra en pedazos. Algo dentro de mí comprime mi pecho, no soportaría ver a un Tohbías indiferente a mí, no soportaría su rechazo.
Paso la noche con él en la