86. Te amo
La lluvia se llevó su borrachera, pero no el dolor en su pecho. Era una tonta y tenía mala suerte, porque no quería hablar y el taxista no dejaba de parlotear sobre lo parecida que era a una actriz de cine para adultos, cliente suya.
Tuvo el impulso de bajarse en cualquier lugar y dejar de escucharlo, pero eran las tres de la mañana y la zona por la que iban no era nada segura a esa hora. Además, Cassandra le aseguró que lo conocía y que era un hombre de confianza.
Subió las gradas, furiosa, al