49. Nueva realidad
Andrea corría desesperada a través del bosque, con el aroma penetrante de los pinos inundando sus sentidos. Su corazón amenazaba con estallar en su pecho y los músculos de sus piernas ardían con cada paso, pero el terror la impulsaba a seguir adelante.
Las ramas bajas arañaron su piel mientras zigzagueaba entre los árboles, pero la voz de Alberto resonó, llamándola, cada vez más cerca haciendo que tropezara con una raíz sobresaliente.
Se levantó, ignorando el dolor punzante en su rodilla y un s