LETIZIA
Miré fijamente al hombre tendido en el suelo. Mis ojos seguían muy abiertos por la conmoción. No podía creer que estuviera viendo a un hombre que jamás pensé volver a ver en este momento.
—¡Mierda! No debería haberme mostrado, Señora, pero tampoco pude soportar verte en peligro. Ya no podía seguir ocultándome. Aquí me van a matar.
Le retiré el pie del pecho, y Nolan se levantó rápidamente. Se estabilizó, y cuando escuchó un ruido, me jaló para escondernos detrás de un árbol grande.
—Ten