LETIZIA
Mi cuerpo temblaba mientras entraba en la habitación donde estaba Blaze.
Sentía que estaba a punto de llorar, y al mismo tiempo estaba feliz, porque podía verlo justo frente a mí.
Nunca perdí la esperanza de que Blaze siguiera vivo, incluso cuando todos los demás parecían decirme que ya había muerto y habían dejado de buscarlo.
‘Blaze.’
Sentí cómo las lágrimas me corrían por las mejillas. Esta vez no eran por el peso insoportable en el pecho, sino de alegría. Estoy feliz de ver a Blaze.