Bienvenidos al capitulo 19, Espero que sea de su total agrado, Y como siempre, Les invito a reaccionar los capítulos, Háganme saber que les gusto y déjenme sus ideas y comentarios. Les mando un fuerte abrazo desde mi humilde hogar. ATT: Dayana H.
Capitulo 20Daliana se encontraba arreglándose con esmero junto a su esposo, Andrew, Una vez que se encontraban ya listos, Bajan a la gran sala del castillo Leoch. El ambiente estaba impregnado de una mezcla de nerviosismo y ternura, Pues era el día en que él debía partir hacia una ciudad remota. La razón de su viaje al parecer era grave: Había sido capturado un hombre enemigo, Un individuo cuyas acciones habían puesto en jaque a muchos, Y Andrew, junto a su tío Duncan, Eran los indicados para extraerle esa información crucial. Daliana sabía muy bien que el destino de su esposo y de todos dependía de aquel éxito, Pero aún así, Temia de la guerra que se acercaba hacia ellos.La luz del sol se filtraba a través de las grandes ventanas del castillo, Junto con el sonido de las aves,Las cuales complementaban el ritual matutino. Una vez que todo estuvo listo, Ambos salieron al exterior, Donde el aire fresco de la mañana acariciaba sus rostros. Daliana lo despidió con un apasionado beso y, Mi
Capitulo 21Daliana miraba a Isla con desconfianza, Sus pensamientos Atrapados en una telaraña de dudas e intriga. No podía creer que Isla, Aun estando casada con un ministro de alto rango, Se había atrevido a tener un romance con Duncan, Y ahora la vida de Isla pendía de un hilo. La traición no solo era personal; el escándalo podría destruir a Isla. El ministro la podria matar por adulterio cuando se llegase a enterar. Pero eso no era lo que más la preocupaba en ese instante. Un olor asqueroso comenzó a invadir la habitación, Un hedor que parecía emanar de un pequeño armario en la esquina, Justamente era detrás de Isla.El aroma era nauseabundo, Como si un cadáver se hubiera estado descomponiendo allí durante días. Daliana se llevó una mano a la nariz, Intentando filtrar el olor mientras luchaba por mantener la compostura. Isla, Que estaba visiblemente afectada por su embarazo, Se levanto repentinamente de la silla, Tambaleandose levemente al inhalar el pestilente aire.—¡Dios, Apesta
Capitulo 22Era un día nublado y sombrío en la pequeña aldea que se encuentra cerca del castillo Leoch la cual se llama South Queensferry. Parecía enterrar su esencia bajo un manto de incertidumbre. Los ecos de murmullos inquietos llenaban el aire a medida que la gente se reunía en la sala del juicio. En el centro de toda esta turbulencia se encontraba Isla y Daliana, Habían sido llevadas ante la justicia por el homicidio del esposo de Isla, El Ministro Carlo, Un hombre que había ganado el respeto y la admiración de la realeza escocesa.La sala estaba impregnada de un sentimiento de traición y venganza por partes de los aldeanos, Mientras los duques y nobles observaban con expectación. Carlo había sido un pilar de la corona, Leal hasta el final, Pero también había llevado una vida secreta llena de sombras que jamás se hicieron visibles a sus admiradores. Aquel contraste lo hacía aún más culpable a los ojos de los que habían llegado a venerarlo. Pero nadie sabía lo que había acontecido
Capitulo 23Después de lo que pareció una eternidad, Daliana finalmente fue liberada de las frías celdas que la habían atrapado en una pesadilla. El juicio había sido un torrente de emociones, Un desfile de falsas acusaciones y miradas cargadas de odio que se reducían a un solo clamor: La condena. La quema de Isla había marcado un hito en su vida; la bruja y asesina que la gente creía que era había desaparecido en la hoguera, Y con ella, Los grilletes que la mantenían cautiva en el tiempo, Pero la gente aun asi nunca le pudieron permitir el expresar que la vida de Isla era un infierno total, Y que su unica felicidad era el difunto bebe que estaba creciendo en su vientre.Al salir de la prisión, La luz del sol del amanecer tocó su pálida piel, Un contacto cálido y revitalizante que contrastaba con la frialdad del encierro. Sin embargo, La imagen que ofrecía Daliana no era la de una mujer triunfante; Sus ropas estaban desgastadas, Sucia, Y algo rasgadas, Como si el mismo tiempo hubiera d
Capitulo 24 Daliana se acomodó en el suave asiento de cuero del carruaje, Observando el paisaje que se deslizaba ante sus ojos. Mientras los sonidos de los cascos de los caballos resonaban en la distancia. Su mente, Sin embargo, No le permitía disfrutar del viaje. Las palabras que había compartido con Andrew la noche anterior resonaban en su mente como un eco inquietante. Sabía que estaban viajando hacia un destino que podría cambiar el curso de sus vidas y de su nación. El carruaje habia sido un regalo del Duque Gregorio, El tío de Andrew, Para facilitar su viaje, Andrew quien manejaba la carrosa haciendo que los caballos avanzaran con calma, Mientras sus hombres avanzaban con sus caballos personales, Alerta ante cualquier posible asalto. Cada golpeteo de las ruedas contra los surcos del camino parecía marcar el tiempo que les quedaba antes de que las sombras de la guerra comenzaran a cernirse sobre ellos. —No debemos tener miedo, Pero debemos tener cuidado...Mucho cuidado— Se deci
Capitulo 25 Una vez que pusieron un pie en Berwick, Comenzaron a evacuar el puerto y la ciudad. Los ecos de los gritos de los civiles resonaban entre las paredes de piedra antigua, Mientras el murmullo del viento se mezclaba con el chirrido de las carregas. La tensión en el aire era palpable; El enemigo se acercaba y la supervivencia de muchos dependía de las decisiones que se tomaran en las próximas horas. Daliana, Firme y decidida, Había asumido la responsabilidad de salvar cuantas vidas fueran necesarias. Su corazón palpitaba con fuerza mientras observaba cómo los ciudadanos se apresuraban hacia la aldea más cercana, Guiados por las órdenes de Andrew y los soldados recién llegados. Cada rostro que pasaba era una historia a punto de ser escrita, Un futuro que podría desvanecerse ante la inminente sombra de la guerra. Ella no podía permitir que eso sucediera. No quería que la vida de la gente fueran arrasados por el fuego de esta guerra sangrienta los consumieran. Eran casi las 11
Capitulo 26 El crepúsculo teñía de tonos rojizos el cielo sobre Berwick, Mientras las risas y cantos de celebración se entremezclaban con el crepitar de las fogatas en el campamento escocés. La victoria reciente contra las fuerzas de Eduardo I había elevado los espíritus de los guerreros, Quizás demasiado, Pensaba Daliana mientras observaba la escena con creciente inquietud. El aire frío de la noche escocesa transportaba el aroma de la cerveza y el hidromiel que fluían libremente entre los soldados. Los hombres, exhaustos pero jubilosos, Compartían historias de la batalla recién librada, Recordando a los caídos y celebrando su triunfo. Sin embargo, Para Daliana, Cada risa despreocupada era como un puñal que se clavaba en su consciencia histórica. La mujer del futuro, Ahora convertida en parte activa de un pasado que conocía demasiado bien, No podía evitar sentir el peso de su conocimiento como una losa sobre sus hombros. Cada página de los libros de historia que había estudiado
Capitulo 27 La bruma matutina había envuelto a Berwick en un manto de incertidumbre y desesperación. Como había profetizado Daliana, Los ingleses finalmente lograron entrar a la ciudad, Sus estandartes ondeando triunfantes mientras el sonido de acero chocando resonaba por las calles desiertas. Andrew, Junto con sus camaradas, Solo les quedaba una opción: El retirarse. La superioridad numérica de las fuerzas inglesas era abrumadora; Ya no había espacio para la resistencia. Daliana se aferró a la mano de su esposo con firmeza mientras corrían hacia el bosque, Sus corazones latiendo al unísono, Acelerados por el pánico. Los pocos sobrevivientes detrás de ellos, Hombres y mujeres de valor inquebrantable, Los seguían, Sabiendo que entre los árboles encontrarían un refugio temporal. El olor a humo comenzaba a mezclarse con las fragancias del entorno natural, Un recordatorio constante de que la guerra había invadido incluso los rincones más sagrados de su hogar. La atmósfera estaba cargada