49 Fue mi culpa.

Nikola ingreso en la sala del hospital, bajo la atenta mirada de Dima, ambos se veían con desconfianza, pero también con comprensión y porque no, lastima, sus vidas casi estaban llegando a su fin y no había tiempo para el odio o el rencor.

— ¿Por qué no me lo dijo? — reprocho con un nudo en la garganta el custodio y Nikola comprendió que el reclamo de Dima no era para él, sino para Kendra.

— No lo sé

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