45 Como un cuento.
Cameron corrió por los pasillos del castillo, su vista se agudizo al igual que su oído cuando el rastro del pequeño brujo lo guio al laberinto de rosas, no le agradaba aquel lugar y desde que habían llegado al castillo lo había evitado, de solo recordar el cuerpo tendido de Antara, con la garra de Marko casi en su interior, le revolvía el estómago, jamás había sentido miedo, pero esa noche no solo lo conoció, casi se hicieron amigos, pues fue una sensación que nunca lo abandono, la que creía hu