Un rato después cuando Anekka llegó a la terraza Jensen la esperaba completamente vestido. Llevaba puesto una camisa holgada de cashemir que se pegaba a cada musculo de su cuerpo cuando caminaba y unos pantalones del mismo material. Ella también se había puesto cómoda y vestía un sencillo vestido floreado de falda risa de corte princesa, que no necesitaba del viento para mostrar la mayor parte de las piernas. Cuando Jensen la vio entrar trago en seco, contuvo el deseo de morderse el labio infe