—El bufete está buscando socios senior, ¿no te interesa unirte? —preguntó entusiasta Santiago con su habitual tono amable.
Laura volteó a mirarlo y, después de un momento, negó con sutileza.
—No, gracias.
Si realmente se convirtiera en socia senior del bufete, los Sánchez la perseguirían con cuchillos para matarla. No iba a arriesgarse a algo tan peligroso.
—Te guardaré el puesto. Cuando lo hayas pensado bien, puedes venir cuando quieras a retomarlo —Santiago no la presionó.
Solo quería que tuv