Laura tardó un momento en reaccionar y, señalándose a sí misma, preguntó:
—¿Es para mí?
Santiago afirmó.
—En un par de días es tu cumpleaños. Mañana tengo que viajar por trabajo y no podré estar aquí para celebrarlo contigo, así que preferí adelantarte tu regalo.
Laura esbozó una ligera sonrisa.
—Muchas gracias en serio por acordarte de mi cumpleaños. Aprecio el lindo gesto de tu parte, pero me es imposible aceptarlo.
Maite estaba enamorada de Santiago, y ella necesitaba mantener su distancia c