Al fin y al cabo, aún necesitaba pedirle a Miguel el medicamento especial.
Si se enemistaba con él, seguro que no le daría el remedio, y entonces su abuela seguiría sufriendo. Solo de pensarlo, se le retorcía el corazón.
—Bueno, vámonos —dijo Miguel, dándose la vuelta y marchándose.
Jenny fulminó a Laura con la mirada antes de apresurarse a seguir a Miguel.
Laura miró las figuras de ambos alejándose. Miguel parecía muy complaciente con Jenny.
Patricia apresuró a Laura para que se dirigiera hasta