—¡Traigan a Samuel aquí!
La directora sintió un escalofrío. ¿Cómo había ofendido Samuel a este magnate? ¿Tenían alguna rencilla?
—Di-directora... el señor Soto quiere ver al pequeño Samuel, ¿qué hacemos? —preguntó una maestra nerviosamente.
La directora volvió en sí y, viendo a la maestra que tenía delante, se calmó un poco. —Ve a ver si los padres ya se han llevado a Samuel a casa —le dijo, guiñándole un ojo. Primero debía sortear esta situación.
—Oh, claro, ¡voy a comprobarlo ahora mismo! —la