¿Podría esa persona ser el enemigo mortal del señor Soto? Estas palabras no se atrevía a decírselas al señor Soto, quien seguramente estallaría en cólera al escucharlas.
En ese momento, llegaban constantemente actualizaciones desde el interior de la compañía, y las pérdidas aumentaban a cada minuto. Miguel apretaba los puños con fuerza, con la mirada encendida, caminando de un lado a otro en la oficina hasta detenerse junto a la ventana, contemplando la bulliciosa ciudad. Recordó que la última v